El cuidado que realizas en casa es el 70% del éxito de cualquier tratamiento en el salón. Sin embargo, el lavado suele ser un paso que hacemos con prisas y de forma automática. Transformar este hábito en un verdadero ritual de belleza no solo mejorará la salud de tu fibra capilar, sino que prolongará la duración de tu color y peinado.
El primer gran error es la temperatura del agua. El agua demasiado caliente debilita la estructura del cabello y elimina los aceites naturales que le dan brillo. El secreto profesional consiste en realizar siempre un doble lavado: el primero limpia las impurezas y el segundo permite que los ingredientes del champú específico realicen su función tratante. Además, es fundamental masajear el cuero cabelludo con la yema de los dedos (nunca con las uñas) para activar la microcirculación, tal como hacemos en nuestros lavacabezas con masaje.